Mi mayor error es pretender que las personas actúen como yo actuaría. Cuál es el inconveniente de que mi reloj marque los minutos más lento? Qué objetivo tendría alterar su orden natural? Cuando esas piezas, que están encastradas y sincronizadas unas con otras para que funcione correctamente la totalidad del aparato, se desprenden o rompen no hay otro desenlace que el caos. El reloj se desmorona, derrite, disuelve en un espacio parecido a la nada.
Sí, mis tiempos son distintos, gracias por no molestarlos. Gracias por comprender y por no odiarme.
El contexto debe ser el indicado para dar una noticia. No me obliguen a hablar de algo de todavía mis entrañas no pudieron asimilar, es un proceso.
Necesitaba un contexto favorable. No lo obtuve, alteraron mi reloj biológico y me descompagine.
Sin contar la alergia y el malestar que me produce que haya una grieta profunda en mi relación con alguien.
No hay ni una pizca de falta de confianza. el problema es conmigo que tengo un reloj diferente y, por lo tanto, tengo otro momento pautado en mi agenda para decirlo. Sí, es mecánico y falto de poesía, pero así me siento con mi aparatito descolocado. Un poquito de respeto, no te enojes, no lo merezco. Tampoco merezco que me agredan la violencia simbólica o los malos entendidos por los cuales yo pretendo ser el sol y que todo lo basto del universo gire a mi alrededor. Justamente, ete aquí una de las razones por las que mi relojito gira más lento. Quién soy yo para cortar una charla para revelar una noticia NO consolidada como aquellas páginas en las redacciones de los diarios esperando el término de un acontecimiento.
Sin embargo entiendo el reproche, comprendo la reacción e interpreto que las cosas conmigo tal vez no sean las mismas, que mi vida pase de importar poco a no importar nada. Pero es simplemente por eso que mi mayor error es pretender que las personas actúen como yo actuaría (sí, redundo adrede).
Reitero no es falta de confianza, jamás. Soy un poco más cerrada y estoy llena de complejos, por eso mi reloj va más lento.
"Y qué es lo que hay que hacer para evitar enloquecer? No pensar que se es o que se ha sido y no volverlo a pensar jamás."
jueves, 13 de octubre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Una cuestión vinculada a la mediocridad.
Según la Real Academia de la lengua Española, mediocridad f. Medianía. Refiere a una "Persona de poca importancia, talento, eficacia, etc"
Esto quiere decir que si los de la RAE me conocieran, seguramente pondrían mi foto en un diccionario. Mi psicóloga dice que todos somos mediocres y que sólo unos pocos son los afortunados virtuosos. Entonces, soy muy exigente por querer "ser la mejor"? Sí. No puedo ser perfecta. Soy un ser humano y cometo errores, no lo puedo tolerar. No puedo ser la amiga perfecta.
Siento que hoy me he convertido en una máquina que destroza todo lo que toca y que posee un botón enorme redondo gigante y rojo carmesí que dice "Autodestrucción". Un botón muy tentador, de esos que llaman a ser tocados.
Soy una mediocre, no tengo la movilidad para hacer las cosas que quiero, nada me motiva lo suficiente. Hago mucho y a la vez no hago nada. Soy una medio y me voy a morir mediocre. Tendré 30 años y seré una desempleada mantenida por su padres.
Quiero ir a la agencia más seguido, pero no me llama, no me gusta, no hallo, no es mi lugar, no es mi profesión, no quiero leer los diarios, me aburren, todas las notas me parecen interesantísimas pero no puedo leer. El otro día me quedé dormida leyendo media nota de tapa.
Además no tengo tiempo, cómo carajo hace la gente para leer más de un diario todos los días.
En fin, jamás voy a poder ser nada de lo que yo quiero. La única nota que puede hacer fue una que me consiguió una amiga e hice todo mal. Definitivamente no sirvo para nada.
No sé qué hacer para dejar de colgarme. Siempre lo hago, basta. Quiero dejar de defraudar a la gente.
También, me tomo todo demasiado en serio. Quisiera NO HACER MÍAS LAS RESPONSABILIDADES Y CULPAS DE OTROS.
Quiero ser fuerte y que lo que otros opinen de mi me importe poco.
Quisiera estar bien ubicada en mi camino, pero no sé si este es mi camino. LO ÚNICO QUE PUEDO HACER ES DESEAR COSAS CUANDO DEBERÍA MOVERME PARA CONSEGUIR LO QUE ANHELO. No puedo luchar contra mi pasividad.
Soy conformista, soy la clase de gente que no quiero ser. BASTA, BASTA DE MI.
[Sí, ya sé que es fácil decirlo, que es una posición cómoda, todo lo que quieran (creen que no me frustra lo suficiente?). También, que mis problemas no son para tanto qué tengo todo para estar bien y que podría ser peor: podría vivir muerta de hambure en áfrica, si todo eso ya lo sé. GRACIAS]
Obviamente, no lo releí, ya está, soy un desastre escribiendo ya lo sé. Qué no sirvo para nada?? qué todo lo que escribo es una porquería?? SISI ya sé, es noticia vieja, si estudiaras periodismo te morirías de angustia, como yo.
(también quisiera dejas de exagerar! NO ME SOPORTO!)
Esto quiere decir que si los de la RAE me conocieran, seguramente pondrían mi foto en un diccionario. Mi psicóloga dice que todos somos mediocres y que sólo unos pocos son los afortunados virtuosos. Entonces, soy muy exigente por querer "ser la mejor"? Sí. No puedo ser perfecta. Soy un ser humano y cometo errores, no lo puedo tolerar. No puedo ser la amiga perfecta.
Siento que hoy me he convertido en una máquina que destroza todo lo que toca y que posee un botón enorme redondo gigante y rojo carmesí que dice "Autodestrucción". Un botón muy tentador, de esos que llaman a ser tocados.
Soy una mediocre, no tengo la movilidad para hacer las cosas que quiero, nada me motiva lo suficiente. Hago mucho y a la vez no hago nada. Soy una medio y me voy a morir mediocre. Tendré 30 años y seré una desempleada mantenida por su padres.
Quiero ir a la agencia más seguido, pero no me llama, no me gusta, no hallo, no es mi lugar, no es mi profesión, no quiero leer los diarios, me aburren, todas las notas me parecen interesantísimas pero no puedo leer. El otro día me quedé dormida leyendo media nota de tapa.
Además no tengo tiempo, cómo carajo hace la gente para leer más de un diario todos los días.
En fin, jamás voy a poder ser nada de lo que yo quiero. La única nota que puede hacer fue una que me consiguió una amiga e hice todo mal. Definitivamente no sirvo para nada.
No sé qué hacer para dejar de colgarme. Siempre lo hago, basta. Quiero dejar de defraudar a la gente.
También, me tomo todo demasiado en serio. Quisiera NO HACER MÍAS LAS RESPONSABILIDADES Y CULPAS DE OTROS.
Quiero ser fuerte y que lo que otros opinen de mi me importe poco.
Quisiera estar bien ubicada en mi camino, pero no sé si este es mi camino. LO ÚNICO QUE PUEDO HACER ES DESEAR COSAS CUANDO DEBERÍA MOVERME PARA CONSEGUIR LO QUE ANHELO. No puedo luchar contra mi pasividad.
Soy conformista, soy la clase de gente que no quiero ser. BASTA, BASTA DE MI.
[Sí, ya sé que es fácil decirlo, que es una posición cómoda, todo lo que quieran (creen que no me frustra lo suficiente?). También, que mis problemas no son para tanto qué tengo todo para estar bien y que podría ser peor: podría vivir muerta de hambure en áfrica, si todo eso ya lo sé. GRACIAS]
Obviamente, no lo releí, ya está, soy un desastre escribiendo ya lo sé. Qué no sirvo para nada?? qué todo lo que escribo es una porquería?? SISI ya sé, es noticia vieja, si estudiaras periodismo te morirías de angustia, como yo.
(también quisiera dejas de exagerar! NO ME SOPORTO!)
martes, 16 de agosto de 2011
La vida me dio boca de jarro, siempre fui el último orejón del tarro
La ausencia no es sinónimo de felicidad, paz o superación personal. En mi caso significa falta de tiempo. Pero en qué pierdo tanto tiempo? siempre pierdo algo?
la energía no me alcanza, terminé comprendiendo porqué soy una egoísta: pienso en mi todo el tiempo, aunque sea para mortificarme. Aunque no es algo taaan absoluto.
Cuanto me cuesta exteriorizar algunas cosas, todo me demanda demasiado esfuerzo y aunque lo intente nunca es suficiente.
Nunca vas a poder ser la mejor, ni siquiera ser buena. Habrá algo hecho para mi??
Recuerdo cuando estaba en jardín de infantes y me puse a llorar porque no sabía atarme los cordones. Al tiempo terminé atándoselos todo el tiempo a mi mejor amiga. Siempre se puede, no? NO? seguro?
Siempre quiero ser la mejor, pero no es tan así.
El otro día jugué al bowling, tiraba todo a canaleta: yo pensaba "otra cosa más en la que soy un desastre". Mi papá se dio cuenta y me dijo "si no tiras palitos no te divertís, no?" Desgraciadamente cierto.
Estoy en muchos lugares con muchas personas y al mismo tiempo no estoy en ninguno y me encuentro sola. Qué será de mi? Me ahogo! me estoy ahogando, poco a poco.
Juro que ya no sé que hacer para no necesitar vivir con la aprobación de los demás! porqué soy siempre yo la que hace todo mal? por qué? No veo que le digan algo a nadie más! Siempre me olvido y me cuelgo.
Colgarme es un gran defecto, pero es parte de mi esencia, no puedo desligarme de ellos como quien se quita un pantalón.
Me cansé de mi y de escribir siempre sobre lo mismo!
la energía no me alcanza, terminé comprendiendo porqué soy una egoísta: pienso en mi todo el tiempo, aunque sea para mortificarme. Aunque no es algo taaan absoluto.
Cuanto me cuesta exteriorizar algunas cosas, todo me demanda demasiado esfuerzo y aunque lo intente nunca es suficiente.
Nunca vas a poder ser la mejor, ni siquiera ser buena. Habrá algo hecho para mi??
Recuerdo cuando estaba en jardín de infantes y me puse a llorar porque no sabía atarme los cordones. Al tiempo terminé atándoselos todo el tiempo a mi mejor amiga. Siempre se puede, no? NO? seguro?
Siempre quiero ser la mejor, pero no es tan así.
El otro día jugué al bowling, tiraba todo a canaleta: yo pensaba "otra cosa más en la que soy un desastre". Mi papá se dio cuenta y me dijo "si no tiras palitos no te divertís, no?" Desgraciadamente cierto.
Estoy en muchos lugares con muchas personas y al mismo tiempo no estoy en ninguno y me encuentro sola. Qué será de mi? Me ahogo! me estoy ahogando, poco a poco.
Juro que ya no sé que hacer para no necesitar vivir con la aprobación de los demás! porqué soy siempre yo la que hace todo mal? por qué? No veo que le digan algo a nadie más! Siempre me olvido y me cuelgo.
Colgarme es un gran defecto, pero es parte de mi esencia, no puedo desligarme de ellos como quien se quita un pantalón.
Me cansé de mi y de escribir siempre sobre lo mismo!
jueves, 16 de junio de 2011
La terrible sinceridad
Leí esto en el momento justo. Se me ocurrió prestarle atención a los cuadritos que adornan las paredes de mi facultad y no pude evitar sentir que ese hombre tenía razón.
Gracias Roberto Arlt por esta terrible sinceridad
Gracias Roberto Arlt por esta terrible sinceridad
| Roberto Arlt de Aguafuertes porteñas. Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta. Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad. Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo. No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente: -¿Soy sincero conmigo mismo? Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará. Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo. Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres? La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado. Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él" Es lo que anteriormente le decía. La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre. Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar? Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta? Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo. |
domingo, 12 de junio de 2011
La señorita Tristeza
Daria, la señorita Tristeza, no podía vivir sin el espejo que llevaba en su cartera. Era como Narciso en el lago, no podía apartarse de su reflejo. Aquella joven era hermosa por dentro y por fuera, pero siempre buscaba ser perfecta. Cada mínimo error o detalle fuera de lugar antecedían a horas de llanto encerrada en su cuarto. Una vez me contó que le hubiese encantado exteriorizar su sufrimiento, pero que no podía por miedo a ser juzgada y tratada de estúpida por preocuparse por "cosas sin sentido". Así fue como se calló y cada angustia representaba un kilo más que se posesionaba por bajar.
Sin embargo, Daria no sólo se preocupaba por su aspecto físico sino por su rendimiento intelectual. Amaba cantar pero siempre era a la que más le costaba afinar una nota, amaba escribir pero jamás logro redactar un párrafo coherente, amaba ser tenida en cuenta por la gente pero estos simplemente la ignoraban. Y otras cosas más. Era la peor en absolutamente todo lo que le gusta hacer, no era mala, era la peor.
Daria se había cansado de vivir en al pasividad. Quería moverse, ser activa luchar por lo que quería, pero siempre fue más fácil llorar hasta altas horas de la noche sobre lo mala que era en absolutamente todo. Qué estúpida no?
El otro día me contó que una vez un chico que no la conocía mucho se enamoró de ella. Jamás pudo entender porqué ese muchacho la amaba. La cuestión fue que ella estaba dispuesta a corresponderle, sin embargo le contestó lo siguiente: " No podemos estar juntos. Porque sólo conoces mi faceta alegre y cuando realmente te des cuenta de que soy una persona con muchos problemas internos y bastante complicada me vas a dejar. Yo no quiero salir lastimada".
Sabiamente, el joven le contestó que no podía pretender que nadie la aceptara hasta que ella no se acepte tal cual es. Esa nube de incertidumbre y negatividad no la dejaba ver su verdadera esencia y sólo podía apreciar sus defectos exageradamente.
En ese instante comprendió que se odiaba y que cada vez que se reflejaba en el pequeño espejito de su cartera no era para comprobar lo bella o no que estaba sino para ver como podía disimular lo horrorosa que se sentía.
Pocos días después fue por primera vez al psicólogo. Luego de cuatro años de terapia su psicóloga le reveló que no había solución, que dependía de ella y que ya no había más que analizar o hacer en relación a su propia percepción. Toda su vida iba a convivir con su baja autoestima.
La última vez que la vi, en la verdulería de Carlos, se animó a confesarme que su sobre exigencia era ficticia, que LO QUE MÁS DESEABA EN LA VIDA NO ERA DESTACAR O SER LA MEJOR . ELLA QUERÍA ACEPTARSE EN SU MEDIOCRIDAD.
Así de sencillo quería poder decir "estoy aprendiendo" o "me falta pero voy progresando".
Me quedé tan atónita que compré diez kilos de papas y 15 de tomates. Tenía razón, no había necesidad alguna de integrar las filas de aquellos pocos exitosos que están tocados por una varita mágica. Uno debe saberse distinto y hasta cierto punto inferior a otros para tratar de mejorar dentro de sus posibilidades sin sobre-exigirse. Uno tiene que quererse en su mediocridad.
Daria me enseñó una lección invaluable. También aprendí que es muy fácil decirlo y darse cuenta pero que es muy difícil llevarlo a cabo e ignorar los prejuicios que tengo encima.
Sin embargo, Daria no sólo se preocupaba por su aspecto físico sino por su rendimiento intelectual. Amaba cantar pero siempre era a la que más le costaba afinar una nota, amaba escribir pero jamás logro redactar un párrafo coherente, amaba ser tenida en cuenta por la gente pero estos simplemente la ignoraban. Y otras cosas más. Era la peor en absolutamente todo lo que le gusta hacer, no era mala, era la peor.
Daria se había cansado de vivir en al pasividad. Quería moverse, ser activa luchar por lo que quería, pero siempre fue más fácil llorar hasta altas horas de la noche sobre lo mala que era en absolutamente todo. Qué estúpida no?
El otro día me contó que una vez un chico que no la conocía mucho se enamoró de ella. Jamás pudo entender porqué ese muchacho la amaba. La cuestión fue que ella estaba dispuesta a corresponderle, sin embargo le contestó lo siguiente: " No podemos estar juntos. Porque sólo conoces mi faceta alegre y cuando realmente te des cuenta de que soy una persona con muchos problemas internos y bastante complicada me vas a dejar. Yo no quiero salir lastimada".
Sabiamente, el joven le contestó que no podía pretender que nadie la aceptara hasta que ella no se acepte tal cual es. Esa nube de incertidumbre y negatividad no la dejaba ver su verdadera esencia y sólo podía apreciar sus defectos exageradamente.
En ese instante comprendió que se odiaba y que cada vez que se reflejaba en el pequeño espejito de su cartera no era para comprobar lo bella o no que estaba sino para ver como podía disimular lo horrorosa que se sentía.
Pocos días después fue por primera vez al psicólogo. Luego de cuatro años de terapia su psicóloga le reveló que no había solución, que dependía de ella y que ya no había más que analizar o hacer en relación a su propia percepción. Toda su vida iba a convivir con su baja autoestima.
La última vez que la vi, en la verdulería de Carlos, se animó a confesarme que su sobre exigencia era ficticia, que LO QUE MÁS DESEABA EN LA VIDA NO ERA DESTACAR O SER LA MEJOR . ELLA QUERÍA ACEPTARSE EN SU MEDIOCRIDAD.
Así de sencillo quería poder decir "estoy aprendiendo" o "me falta pero voy progresando".
Me quedé tan atónita que compré diez kilos de papas y 15 de tomates. Tenía razón, no había necesidad alguna de integrar las filas de aquellos pocos exitosos que están tocados por una varita mágica. Uno debe saberse distinto y hasta cierto punto inferior a otros para tratar de mejorar dentro de sus posibilidades sin sobre-exigirse. Uno tiene que quererse en su mediocridad.
Daria me enseñó una lección invaluable. También aprendí que es muy fácil decirlo y darse cuenta pero que es muy difícil llevarlo a cabo e ignorar los prejuicios que tengo encima.
viernes, 20 de mayo de 2011
Un perdedor como yo!
...Just go ahead and hate on me and run your mouth
So everyone can hear
Hit me with the words you got and knock me down
Baby, I don’t care
Keep it up, I’m tunin’ up to fade you out...
Yo wanna be, you wanna be
a
loser like me!!
viernes, 13 de mayo de 2011
Mi enfermedad
Me encontraba atada cuando me desperté. Miré al techo, goteaba, a fuera estaba lloviendo. Si las cadenas no aprisionaran mis pies me gustaría que me acompañaras a ver una película.
Hasta en situaciones límite y a pesar de estar amarrada, no puedo poner los pies sobre la tierra. Sigo encarcelada a esta ignorancia, aveces creo que nunca lograré emanciparme de mi inseguridad. Dónde estás para cuidarme? para darme una mano? NO, debo hacerlo sola! no importa cuando tiempo me tarde... "Hace cuatro años que estoy aquí y no quiero salir" ... mentira! yo sí quiero salir.
Lo peor es que cada vez que no entiendo algo que haces parecer tan simple y trivial, las cadenas presionan con más fuerza mis tobillos. Es justo? vas a juzgarme por no comprender alguna metáfora?
Tal vez si copio algunas de las cosas que decís es porque no quiero decepcionarte con mis estupideces, me gusta mucho estar con vos y no quiero que se vaya todo por la borda. Que no se mal interprete siempre fui yo misma cuando estaba con vos, nunca aparenté ser otra persona. Sin embargo siempre tuve miedo de que me creyeras un ser acrítico y sin sustancia: que no escriba tan bien como vos no implica que haya vacío en mi interior.
Son estas cosas las que forman esa cadena que no puedo aflojar. Estoy amarrada a mi inseguridad. "El mundo me hizo así y no puedo cambiar", pero quiero cambiar (tema recurrente en mi si lo hay).No hay nada que desee más en este momento de dejar de ser yo.
Siempre digo lo mismo, me odio, por estúpida, repetitiva, etc etc etc.
Hasta en situaciones límite y a pesar de estar amarrada, no puedo poner los pies sobre la tierra. Sigo encarcelada a esta ignorancia, aveces creo que nunca lograré emanciparme de mi inseguridad. Dónde estás para cuidarme? para darme una mano? NO, debo hacerlo sola! no importa cuando tiempo me tarde... "Hace cuatro años que estoy aquí y no quiero salir" ... mentira! yo sí quiero salir.
Lo peor es que cada vez que no entiendo algo que haces parecer tan simple y trivial, las cadenas presionan con más fuerza mis tobillos. Es justo? vas a juzgarme por no comprender alguna metáfora?
Tal vez si copio algunas de las cosas que decís es porque no quiero decepcionarte con mis estupideces, me gusta mucho estar con vos y no quiero que se vaya todo por la borda. Que no se mal interprete siempre fui yo misma cuando estaba con vos, nunca aparenté ser otra persona. Sin embargo siempre tuve miedo de que me creyeras un ser acrítico y sin sustancia: que no escriba tan bien como vos no implica que haya vacío en mi interior.
Son estas cosas las que forman esa cadena que no puedo aflojar. Estoy amarrada a mi inseguridad. "El mundo me hizo así y no puedo cambiar", pero quiero cambiar (tema recurrente en mi si lo hay).No hay nada que desee más en este momento de dejar de ser yo.
Siempre digo lo mismo, me odio, por estúpida, repetitiva, etc etc etc.
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